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viernes, febrero 22, 2008

COMPRENDIENDO LA RACIONALIDAD DEL SISTEMA POLITICO LATINOAMERICANO

Pareciera que no existe una concatenación entre la América Latina económica y la América Latina política.
Por un lado, la región ha alcanzado niveles de crecimiento de su producto bruto importantes, una relativa estabilidad monetaria, una creciente confiabilidad por parte de los inversores internacionales, ha crecido como mercado consumidor y avanza lenta pero firmemente en la generación de procesos integrativos que facilitarán la realización de comercio y negocios.
Sin embargo, desde la perspectiva política y social, se observan ciertas situaciones preocupantes que hacen temer por el futuro de los paises de la región.
Con motivo de la Cuarta Conferencia de Presidentes Americanos –Segunda Cumbre bajo la presidencia de Clinton- el gobierno norteamericano hizo público un informe, en el que prácticamente se predice que Colombia en el término de cinco años, puede transformarse en un "narco-Estado", debido a la acción de los narcotraficantes y de la guerrilla que controla gran parte del país. Con las últimas elecciones en las que ganó el candidato conservador Pastrana y el inicio del proceso de negociación con los sectores de la guerrilla, pareciara que esto podría revertirse, aunque los acontecimientos desde su asunción no lo acompañan.
En Brasil la noticia más importante es la creación de un "ejército privado" por los "fazendeiros" que se han visto perjudicados por la toma de tierras por el grupo de los "sin tierra", mientras que el ejército oficial brasileño pareciera encontrarse en un letargo de indecisión y oficialmente no dar respuesta, a la vez que el gobierno tampoco tiene una respuesta política a tan importante situación que tiene que ver con una histórica lucha por realizar, o no, la reforma agraria y resolver los problemas sociales.
En México el gobierno no logra resolver, ni militarmente ni políticamente, el problema de Chiapas, generándose situaciones de derechos humanos que toman estado público mundial, sin alternativa de encontrar una vía pacífica. A esta situación habría que agregar el creciente disconformismo social generado por situaciones de desempleo y pobreza crecientes derivados del ingreso de México al NAFTA. El propio gobierno mexicano está buscando alternativas de acercamiento a otros procesos, como la Unión Europea y el MERCOSUR, con el objeto de tomar equidistancia.
En Chile, cuyo modelo económico es ponderado por el FMI y otros organismos internacionales, a la vez que por gobiernos del mundo industrializado, hay una "pulseada" política entre el gobierno y Pinochet, dejando la imagen de que, en el mejor de los casos, el presidente Frei alcanza a controlar el 50 por ciento del país, en temas que tienen que ver con la administración de asuntos vinculados a comercio y relaciones comerciales internacionales, pero nada con lo militar, u otros temas que tienen que ver con derechos humanos y manejo de la justicia.
Con la detención por parte del gobierno británico, el gobierno chileno realizó una forzada defensa de sus derechos soberanos, planteando la territorialidad de la Justicia. Esta actitud por parte del gobierno chileno, más allá de las discusiones jurídicas, está basada en el temor de la reacción de las fuerzas armadas y la derecha chilena, en el caso de que Pinochet sea juzgado.
En América Latina, el fin de las dictaduras no se dio de la misma manera en todos los países. En la Argentina el fin vino como resultado de la derrota en la guerra de las Malvinas, aunque el gobierno militar estaba ya muy desgastado por su fracaso económico-político. El caso opuesto fue el de Chile. Los de Uruguay y Brasil se parecen a este último, aunque no en el éxito económico liberal. En Chile no hubo nada parecido a una retirada de las fuerzas armadas, sino una transición pautada desde el poder personalista de Pinochet.
El caso chileno marcó una clara retención del poder por parte de las fuerzas armadas, lideradas por Pinochet. En la Argentina, las fuerzas armadas actuaron como un grupo de presión más que como un factor de poder; consiguiendo las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida, en el gobierno de Alfonsín y el indulto presidencial con Menem. No obstante ello, se logró juzgar y mandar a prisión a las juntas militares luego de la condena social planteada por la Conadep. En Uruguay y Brasil, si bien hubo una salida pactada, las instituciones republicanas lograron consolidar luego una razonable hegemonía en el sistema político.
Chile llegó a la democracia, luego de un gobierno militar que tuvo éxito económico liberal, aunque a un gran costo social, que sólo una dictadura podía transitar sin peligro. No obstante, los militares salientes establecieron su reaseguro a través de restricciones institucionales que venían de la Constitución aprobada en el plebiscito de 1980 y de leyes complementarias que reducían la capacidad política del nuevo gobierno; poderes de veto por parte del ejército, conducido por el ex dictador, y absoluta restricción para resolver por vía judicial las violaciones a los derechos humanos.
Las fuerzas armadas retuvieron la total autonomía para la designación de sus mandos, una autarquía financiera a través de un porcentaje fijo de las ventas de cobre por la empresa estatal y la capacidad para designar senadores.
La retirada de la dictadura tuvo origen en un plebiscito de octubre de 1988, en el que si bien el pinochetismo fue derrotado, obtuvo el 43 por ciento de los votos. Un año después, en las primeras elecciones presidenciales Aylwin, el candidato de la Concertación, obtuvo el 55 por ciento, pero las derechas, divididas en dos partidos, recogieron similar porcentaje que en el plebiscito: más del 40 por ciento.
Tradicionalmente, el mapa político chileno ha tenido una configuración parecida: entre izquierda, centro y derechas se han repartido por tercios el electorado, y esa proporción no ha variado sensiblemente en el pasaje de la dictadura a la actual democracia.
En el contexto del MERCOSUR, los dos socios más importantes, Brasil y Argentina, mantienen disputas permanentemente debido a problemas comerciales mutuos, a la vez que, la posición respecto de la creación de un Area de Libre Comercio Americana (ALCA) es diferente, según la perspectiva del presidente Fernando Henrique Cardozo o del presidente Carlos Menem.
Para Cardozo, primero habría que fortalecer el MERCOSUR, e incluso crear un Area de Libre Comercio Sudamericano (ALCSA) para negociar desde una posición más fuerte la creación de un ALCA. Para Menem, debería crearse un ALCA ya. Considera al MERCOSUR un area de negocios importante, pero tiene preferencias por estrechar vínculos comerciales con Estados Unidos, en la creencia de que esto le traerá mayores ventajas; más allá de su discurso errático en el que declara su preferencia por el MERCOSUR y demanda un mayor aperturismo comercial por parte de Estados Unidos.
El gobierno chileno ha manifestado reiteradamente su interés por el ingreso al NAFTA, con la expectativa de que el presidente norteamericano pudiera contar con el "fast track" (vía de decisiones rápida) para oficializar de la manera más rápida posible su ingreso. El gobierno argentino de Menem en reiteradas oportunidades manifestó el interés de ser el siguiente país, después de Chile, para ingresar al NAFTA.
La Cumbre de Presidentes Americanos(abril 1998) pareciera que se vio ensombresida, atendiendo a las expectativas manifestadas por los gobiernos latinoamericanos, debido a que el presidente Clinton no fue autorizado por el senado norteamericano a utilizar el fast track. Con esto, los latinoamericanos demostraron una vez más que su política, es ver qué es lo que pueda darles Estados Unidos, en vez de tener un proyecto propio de desarrollo, comercio e inserción internacional.
En los 38 años de historia integracionista que tiene América Latina, no se ha alcanzado un mínimo nivel de coordinación de políticas, en ningún nivel: comercio, defensa, relaciones exteriores, solución de la problemática social; etc..
Hoy es un área de negocios importante, disputada por la Unión Europea (UE), que ve con preocupación la creación de un ALCA, ya que teme que Estados Unidos le pueda sacar ciertas ventajas a los acuerdos que ya han celebrado con el MERCOSUR. Por su parte, al gobierno norteamericano le preocupa el estrecho relacionamiento que se viene dando entre MERCOSUR y UE. Hay que considerar que Estados Unidos ha sido históricamente un país con vocación aislacionista. Siempre generó alianzas, pero se reservó el derecho de mantener su independencia. Sin embargo, con el fin del sistema bipolar y la desintegración de la URSS, se encontró con que tiene que competir bis-a-bis con la UE y con el mundo asiático, por lo que, de manera inédita, decidió generar un bloque económico que le permita maximizar sus posibilidades. El NAFTA es el primer paso y el ALCA será el segundo.
¿Cuál será el rol de América Latina en ese ALCA? ¿Cómo se creará? ¿Será la resultante de la convergencia y puesta en común de los procesos existentes, o se creará desde cero independientemente de los procesos habientes? Estos temas han sido manifestados como una preocupación central, por el Secretario de Comercio Brown en la Cumbre de Presidentes Americanos celebrada en diciembre de 1994 en Miami; sin embargo, aún no se ha inciado una discusión seria al respecto.
Entretanto, América Latina, más allá de ser una región geográfica y una crecientemente importante área de negocios apetecible para la UE y para Estados Unidos, no existe como un sistema político. Sus gobiernos se reunen pero nada tienen en común ni pareciera que quisieran tenerlo, salvo a través del "vértice" de su relacionamiento con Estados Unidos

REFORMA DE LA ONU

Frente a los grandes cambios mundiales que vivimos, nos encontramos con que los organismos internacionales han quedado desfasados de la realidad para la que han sido creados. Algunos han sido “agiornados”, acorde con los intereses del “poder” reinante, de manera tal que sean operativos, aunque la gran mayoría continúa formalmente, pero no realmente. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) es un buen ejemplo.
La ONU también demuestra su gran debilidad para resolver situaciones, especialmente en un mundo altamente transnacionalizado y en el que EUA, por su poder, adopta conductas unilaterales. Su reforma, no generará necesariamente nuevo orden, sino que será éste el que requiera de una reforma de la ONU o de un nuevo organismo internacional que lo exprese y contribuya a su mantenimiento.
Algunas reflexiones caben sobre este particular.


· Las reformas propuestas hasta ahora, son meramente burocráticas y no de fondo. Sólo con respecto al Consejo de Seguridad se contempla un “agiornamiento” atendiendo a las tendencias actuales del sistema mundial, pero con una visión más puesta en el “reparto” de poder, que en las realidades y necesidades vigentes o emergentes.


· Un segundo aspecto es que ningún Estado puede atribuirse el derecho de incumplir en sus cuotas, y a la vez dar indicaciones respecto de las reformas de la Carta de la ONU; de la misma manera que hacer uso del organismo para incursionar militarmente, legitimado por el voto del Consejo de Seguridad.


Más allá de la factibilidad de poder dar este tipo de indicaciones, por parte de Estados poderosos, como EUA, que pueden atropellar sin ser frenados ni atropellados, habría que explicitar este tipo de limitaciones.
Debe ser la ONU, a través de sus órganos consultivos, y no Estados Unidos o cualquier Estado, quien juzgue el proceder de otros Estados de manera directa haciendo uso de la organización.
El caso de los ataques a Irak, en febrero del 2001, por Estados Unidos y Gran Bretaña, sin la previa aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU y con la oposición expresa de Rusia, China y Francia, es ilustrativo de lo dicho anteriormente.
Lo mismo puede decirse del caso Kosovo de 1998, en el que intervino EUA directamente a través de la OTAN sin conocimiento ni intervención del CS de la ONU.
Igualmente, el caso Afganistán (2001) en el que EUA hace adoptar una Resolución genérica contra el terrorismo y “quienes lo patrocinen o den apoyo”, al CS de la ONU, pero decide atacar a Afganistán, ya que considera que es el país en el que se encuentra el Osama Ben Laden, quien, a criterio de la CIA y el FBI, fue el cabecilla del acto terrorista del 11 de septiembre del 2001.
El extremo, hasta el momento, ha sido el caso de la invasión unilateral a Irak en el 2003, sin la aprobación del CS de la ONU, ya que Francia había anunciado que vetaría toda iniciativa norteamericana de automatizar la invasión, invadiendo mediante la creación de una “coalición ad hoc” de Estados, toda vez que la OTAN se encontraba dividida en su visión sobre el tema.


Hay ciertas consideraciones a tener en cuenta:


1) EUA es “juez y parte”, al haber sido objeto del ataque terrorista y tomar decisiones en el marco del CS de la ONU sobre qué hacer. Más allá del derecho a la “legítima defensa” debe ser la organización mundial la que decida y no la parte. Los países “parte” en una situación de conflicto, miembros del CS, deberían abstenerse de tomar decisiones, más allá de los reclamos y presentaciones que hagan a la organización mundial.


2) A diferencia de EUA, que es miembro del CS de la ONU, Afganistán, ni ningún país islámico tiene un puesto permanente en ese Consejo para defender sus intereses o plantear su posición. El CS de la ONU debería estar configurado, de manera tal de contemplar todo tipo de representación, sin hacer diferencias entre permanentes y no permanentes, con derecho a veto o sin derecho al mismo. Debería comprender representaciones por áreas geográficas y también por etnias y religiones. En América Latina debería haber representación no sólo de la región, sino también de los grupos indígenas que constituyen mayorías de población.


3) No puede dejarse en manos de un pequeño grupo de Estados poderosos, como son los miembros del actual CS de la ONU, creado con criterios de “vencedores” luego de la segunda guerra mundial, las decisiones sobre qué hacer, de manera exclusiva y excluyente, y dejar a la Asamblea General de la organización mundial de “adorno”. Se requieren grandes cambio en el CS de la ONU, así como nuevos roles a la AG de la ONU, que “controlen” las decisiones de aquél. La Asamblea General debería tomar decisiones de fondo por el voto mayoritario o los dos tercios, que modifiquen o limiten las decisiones adoptadas por el CS. En situaciones de crisis inminente que sea el CS quien tome en sus manos la resolución de la situación, pero luego que sea la AG la que avale o modifique las decisiones por su voto mayoritario.


· Un tercer tema, tiene que ver con que la guerra fría ha terminado, y ya no hay un sistema bipolar enfrentado; por lo que el mundo no gira alrededor de la pugna entre dos ideologías, sino alrededor de la competencia internacional y transnacional en el eje económico (finanzas, industria, mercados, desarrollo científico y tecnológico) y las temáticas sociales; más allá de que el ataque a las Torres Gemelas el 11 de septiembre del 2001 demandó una lucha unificada de toda la comunidad internacional contra el terrorismo. Esto no obsta para que la comunidad internacional se ocupe de los graves problemas económico-sociales que vive el mundo. Por ello la ONU debe reflejar esto. Si bien debe continuar funcionando el Consejo de Seguridad para resolver sobre las situaciones de conflictos y los atentados a la paz y la seguridad internacional, la organización debería tener como eje central al ECOSOC (Consejo Económico y Social), ya que los grandes temas de la agenda mundial giran alrededor de pobreza, desempleo, hambre, agua potable, derechos humanos, luchas inter-étnicas y religiosas, crecimiento demográfico, migraciones; deuda, nuevas formas de producción; calidad de vida, etc.
No obstante ello, EUA ha hecho todo lo posible, porque las relaciones mundiales giren alrededor del eje estratégico-militar, ya que es donde tiene sus ventajas comparativas y competitivas de manera exclusiva y excluyente, no así en el eje económico, donde tiene que competir en pie de igualdad con los países de la UE y del mundo asiático. A partir de los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001, el presidente George W. Bush planteó las alternativas en términos de: “estás conmigo o estás con el terrorismo”, por lo que inauguró un nuevo “bipolarismo” con su “guerra fría”.
Hoy, los escenarios mundiales, según los planteos hechos por EUA, pueden reorientarse en el sentido del predominio del vínculo del eje político con el eje estratégico militar, en vez de continuar el curso que llevaban desde la desintegración de la URSS y el fin del bipolarismo en el sentido del vínculo eje político con el eje económico. El tipo de sistema y orden final aún no están definidos.


· De la misma manera que la puesta en marcha de los sistemas de seguridad colectivos: OTAN, Pacto de Varsovia, TIAR, etc., fue una apuesta a la incapacidad de la ONU para mantener la paz, la estabilidad y la seguridad internacionales, a la vez que se consideró que no era competente para solucionar pacíficamente los conflictos; actualmente, la ampliación de la OTAN, más allá de una estrategia conveniente para EUA, es la manera de inhabilitar a la ONU, independientemente de sus reformas.
La continuidad y ampliación de la OTAN es absolutamente incompatible con un sistema multipolar en el que se adopten decisiones de carácter multilateral. Esto muestra que el interés de EUA es hacer que todo gire alrededor del eje estratégico-militar, donde tiene sus ventajas comparativas y competitivas, toda vez que la OTAN no depende de la ONU, sino del Estado más poderoso de la tierra militarmente. También muestra, en los hechos, cual es la dirección que sigue el orden mundial. La OTAN debería desaparecer o subordinarse a la ONU -Artículo 43 de la Carta de la ONU-, pero no continuar tomando decisiones sobre la paz y seguridad mundial de manera independiente y paralela.

· Debe tenerse en cuenta que, a diferencia de los últimos 50 años, que la mayoría de los conflictos eran “inter-estatales”, actualmente, la mayoría de los conflictos son de carácter intra-nacional o “transnacional”: luchas entre grupos étnicos y/o religiosos; desintegración de Estados; problemática del narcotráfico y el lavado de dinero; situaciones de terrorismo; etc.; lo que requiere de nuevas concepciones de la seguridad, la defensa y la conformación de las fuerzas armadas, a la vez que el fortalecimiento de los mecanismos de negociación y resolución pacífica de los conflictos.


· La reforma del Consejo de Seguridad debe contemplar el ingreso de actores como Japón y Alemania, a la vez que representantes del tercer mundo y también considerar la representación étnica y religiosa en toda su gama, no sólo de aquellas civilizaciones consideradas aceptables o buenas por la civilización dominante, de acuerdo con los criterios planteados por Samuel Huntington. Si uno considera la conformación actual del CS desde el punto de vista de las características étnico-religiosas, observa que, los cinco miembros permanentes representan de la siguiente manera: China es budista y los otro cuatro son cristianos, EUA: protestante; Gran Bretaña: anglicana; Francia: católica; Rusia: ortodoxa. Los islámicos no se encuentran representados, al igual que los hinduistas, por ejemplo, cuyo número de habitantes, en relación con la población mundial, es significativo.
La representación no sólo debe ser por área geográfica y por grupos de poder, sino también étnico-religiosa entre otros aspectos.
Esta reforma también debe contemplar la anulación definitiva del veto.
A la vez, el voto mayoritario de la Asamblea General debería generarle obligaciones al Consejo de Seguridad, sino la Asamblea General continuará siendo algo inútil con mera capacidad de opinión pero sin obligación y el Consejo de Seguridad el órgano de gobierno de la ONU, cooptado por Estados Unidos y su capacidad militar.


· Las cosas deben orientarse en el sentido de que la ONU, de una vez por todas, ponga en funcionamiento una fuerza armada que satisfaga sus necesidades -Art. 43 de la Carta-, y ejercer el poder de “policía” internacional -Arbitro Supremo-, y no continuar “pidiendo”, dado su incapacidad, al gobierno de EUA, que lleve adelante objetivos que la ONU no puede realizar por carecer de esa fuerza armada. Esto es legitimar a EUA como “policía mundial”, papel que hay que evitar que se auto-atribuya. Organizaciones como la OTAN deberían quedar subordinadas a la ONU y no ser organismos “paralelos” a la organización mundial. O la OTAN se subordina o la OTAN desaparece. No resolver este tema, es permitir que el orden mundial sea decidido por el o los más poderosos. Al hacer uso de la OTAN para tratar de resolver los conflictos internacionales, de manera independiente de la ONU, o usándola como mera legitimadora o legalizadora de esos actos, es no cumplir con el artículo 43 y sus correlatos, los artículos 44, 45, 46 y 47 de la Carta de la ONU. Caso contrario, quedará plasmada la estructura de poder imperial.
Esta fuerza armada que constituya el poder de policía de la ONU debería quedar bajo el comando del CS, pero bajo el contralor de la AG.


· Debe comenzar a reflejarse en el marco institucional, el carácter crecientemente transnacional, no sólo de las relaciones mundiales, sino también de la toma de decisiones en las diversas áreas temáticas.
El Estado-Nación ha dejado de ser el actor monopólico de las relaciones mundiales. En muchos casos, ni siquiera es el más significativo entre los actores globales. Pocos Estados tienen la capacidad real de tomar decisiones soberanas. La gran mayoría tiene una “soberanía limitada”.
Las grandes decisiones mundiales surgen de actores de carácter transnacional, algunos “sin fines de lucro” tales como organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil, y otros “con fines de lucro” como los grupos financieros y calificadores de riesgo país, grupos que controlan los aparatos productivos o de comercialización -v.gr.: multinacionales, trading companies, etc.-. Estos últimos, mantienen “alianzas estratégicas” con ciertos Estados, de manera tal de mutuamente apoyarse y beneficiarse. El caso de EUA es un buen ejemplo, en que el Estado ha salido, incluso a intervenir militarmente en aquellos lugares donde, intereses económicos de sus ciudadanos o empresas cuyas casas matrices se encuentran localizadas en su territorio, puedan verse perjudicados. Estas empresas o ciudadanos, por su parte, favorecen económicamente a EUA. Estas “alianzas estratégicas” no son comunes en el resto del mundo, salvo algunos pocos Estados, por lo que la gran mayoría de los Estados quedan subordinados a las decisiones de los grupos (estatales y trasnacionales) con mayor poder.
Los actores no estatales, no sólo deberían tener una banca en la organización mundial -y en el resto de las organizaciones en las que se traten temáticas en las que tengan incidencia, tales como finanzas, comercio, etc.-, sino también tener voz y voto en las grandes decisiones, tanto en la AG de la ONU, como en el ECOSOC.

POST-GUERRA FRIA O POST-BIPOLARISMO_?

Frente a los cambios profundos mundiales que se vienen gestando desde mediados de la década de los ‘80s, que han derivado en la destrucción de la URSS, la caída del muro de Berlín y la modificación de las pautas de relacionamiento global, que hasta esos momentos se venía centralizando en la pugna ideológica Este-Oeste conocida como "guerra fría"; la mayoría de los analistas en asuntos internacionales -expertos y no expertos- realizan evaluaciones sobre las consecuencias que actualmente vive el mundo y sus tendencias futuras.
El punto de vista y de partida de sus análisis se centra en lo que llaman permanentemente el mundo de la "post-guerra fría".
Más allá de los análisis que se lleven a cabo y sus resultados, lo importante ahora es saber con qué variables se hacen, cuáles son los escenarios que se consideran y los parámetros que se utilizan de manera tal de poder hacer un verdadero diagnóstico de situación y observación de las principales tendencias.
Para comenzar, hay diferencia entre cambios "en" el sistema internacional, que son modificaciones que se dan en el marco de un sistema cuya vigencia perdura, y cambios "de" sistema que implican una transformación, o dicho en otros términos, la desaparición de un sistema y su reemplazo por uno nuevo y distinto del anterior, con reglas diferentes.
Ejemplo del primer caso es el paso de la guerra fría -profundo desentendimiento entre los actores polares- entre 1947 y 1962 a la coexistencia pacífica -entendimientos puntuales entre los actores polares, por ejemplo el teléfono rojo a partir de 1958; el Tratado Antártico de 1959; el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares en 1960 y así sucesivamente otros acuerdos que tienen que ver con la no realización de explosiones atómicas en la atmósfera, sí subterráneas; el acuerdo sobre el espacio ultraterrestre, los cuerpos celestes y la luna; los fondos marinos; Salt I; Salt II; Start; etc..- a partir de esta última fecha y hasta 1979, en que Reagan reinicia una segunda guerra fría hasta que se llega a la Cumbre de Reikiavik en 1985. Estos son cambios que se dan "en "el sistema, ya que el bipolarismo perdura.
Lo mismo puede decirse de la "derrota" de Estados Unidos en la guerra de Vietnam, que significó no sólo su retiro de ese país y el avance soviético, sino también la pérdida del equilibrio hegemónico por parte de Estados Unidos en el sudeste asiático, en beneficio de la URSS. Este cambio en el "status quo" del sistema, no significó la finalización del bipolarismo, ya que el sistema continuó esencialmente siendo el mismo.
El caso del impacto petrolero producido por los paises de la OPEP a partir de 1972, que modificó la conducta industrial de los países altamente desarrollados dependientes del petróleo, a tal punto que tuvieron que generar tecnologías energéticas alternativas para poder afrontar la situación; produjo modificaciones en la estructura del sistema, pero éste, esencialmente continuó siendo bipolar.
Así podríamos dar una gran variedad de ejemplos.
Por el otro lado, hay cambios "de" sistema cuando las "características esenciales de su funcionamiento desaparecen, emergiendo unas nuevas, distintas de las anteriores". Ha desaparecido el sistema y lo que nos encontramos son situaciones nuevas, aunque carentes de reglas estables suficientes, como para poder predecir qué actitud deben adoptar los distintos actores en el contexto internacional.
Los cambios "modificantes" implican nuevos "estados" dentro de un mismo sistema; por ejemplo: a) cambios en el estado o la situación del sistema, como el provocado por la descolonización acelerada y masiva en Asia y Africa, particularmente en los ‘60s. b) Cambios en el status quo o la posición relativa entre los actores, como la modificación producida debido a la derrota de Estados Unidos en la guerra de Vietnam y su pérdida de presencia hegemónica en el sudeste asiático. c) cambios en la estructura, como los producidos por el impacto OPEP, ya que un actor distinto de los que conducen el sistema como Estados Unidos y la URSS, modificó reglas básicas del sistema; en este caso en el segmento industrial con consecuencias para otros segmentos, como el financiero (endeudamiento posterior); en el comercial (recesión); etc..
Los cambios "transformantes" no significan que hay nuevos "estados" en el sistema, sino que no hay sistema. Ha desaparecido, por lo tanto los parámetros con que las acciones , situaciones y fenómenos eran medidos ya no existen.
La postguerra fría, implica que estamos frente a un cambio de estado del mismo sistema. Esto significa -no en términos temporales, como se está utilizando, ya que pareciera no encontrarse otro término para definir esta época, sino de variables de análisis- que los parámetros con que realizamos nuestros diagnósticos y establecemos tendencias, son los vigentes para el sistema bipolar, sólo que en un estado distinto que el de la guerra fría.
Hoy, sin embargo, resulta obvio, aún para el observador intuitivo, que el sistema ya no existe. Uno de los actores o componentes del bipolarismo: la URSS, ya no está. La pugna ideológica Este-Oeste no continúa, y tampoco son importantes los "acuerdos puntuales" característicos de la coexistencia pacífica.
Desde mi punto de vista, la "segunda" postguerra fría se inicia con la Cumbre de Reikiavik en 1985, en la que Reagan y Gorbachov acuerdan reducir los arsenales nucleares (continuación de Start) así como flexibilizar los conflictos internacionales en los que uno u otro intervenía directa o indirectamente dentro del marco de la pugna Este-Oeste.
Esta postguerra fría -la segunda postguerra, ya que la primera postguerra fría tuvo lugar entre 1962, con una serie de altibajos, hasta 1979.- continúa -ya que aún hay bipolarismo- hasta la desintegración de la URSS en 1991, en que se termina y se inicia el post-bipolarismo.
Hoy -y desde hace ya casi cuatro años- nos encontramos en el mundo del post-bipolarismo. Esto durará hasta que se "cristalice" el proceso generatriz del nuevo sistema y orden.
El error de plantearse las cosas desde la perspectiva de la postguerra fría ha hecho que los análisis se centren -en un reduccionismo absurdo- en el eje estratégico militar, decidiendo que el futuro orden mundial -como dijera Bush después de la finalización de la guerra del Golfo Pérsico: se ha iniciado el nuevo orden mundial, desdiciéndose al poco tiempo- pasará por las actividades de disciplinamiento militar que se llevan a cabo en lugares como el Medio Oriente, la ex Yugoeslavia, Somalía, o la problemática del narcotráfico a través de la DEA, etc.
Estos análisis dejan de lado segmentos más significativos para el futuro orden -en el viejo orden bipolar el eje estratégico-militar era "catalizador" del sistema de relacionamiento- que el que tiene que ver con ejércitos, tipo y cantidad de armamento, etc.. Hoy en día es mucho más importante y definitorio saber qué pasa en el segmento científico-tecnológico; en el financiero, en el comercial y en el industrial.
La "agenda" internacional, gira fundamentalmente alrededor de problemáticas centradas en estos segmentos, aunque la espectacularidad informativa pase por los conflictos habientes.
Esto no significa que las guerras se han terminado, así como las ideologías. Esto no significa que el rol de las fuerzas armadas está tocando a su fin. Los conflictos continuarán por siempre, las fuerzas armadas tendrán siempre un rol que cumplir.
Las tendencias actuales marcan que los nuevos parámetros de relacionamiento; las nuevas variables de análisis deben considerar características que se dan, no en el eje estratégico-militar, como ocurrió durante la guerra fría -e incluso puede darse en algún futuro nuevo sistema- sino en el eje económico que privilegia segmentos como el financiero (inversiones y endeudamiento; flujo de capitales, etc.); comercial (mercados, configuración de conglomerados geo-económicos); el industrial (decadencia de procesos industriales y emergencia de novedosos); y científico-tecnológico (eje paradigmático, ya que maneja las pautas de funcionamiento del resto, incluso de la producción y tipo de armamentos).
Además, resulta un reduccionismo peligroso centrar en un sólo eje o en un sólo segmento los análisis, especialmente si lo que se quiere hacer es predecir cuál será el nuevo orden mundial. La vida social, no gira exclusivamente alrededor de los conflictos y la seguridad, también se invierte, se comercia, se produce y se crea.

¿EL FIN DEL SISTEMA CAPITALISTA MUNDIAL_?

Desde la caída del muro de Berlín y la desintegración de la URSS, se han modificado pautas importantes de funcionamiento de sistema internacional en áreas temáticas significativas. Una de ellas es la financiera. Se observa un movimiento del flujo financiero, sin reglas claras y buscando fundamentalmente la rentabilidad a través de mecanismos especulativos, más que orientarse hacia el sector productivo. Prácticamente ningún Banco Central puede establecer reglas sobre el movimiento de capitales. Este toma decisiones autónomamente.
La nueva tendencia, dado el desorden que provoca el flujo financiero irrestricto, es buscar mecanismos de control de capitales, como posible solución de la crisis. La crisis financiera internacional que se expande y rebota como bola de billar, sigue despertando polémica sobre la economía globalizada y los economistas se preguntan si es el principio del fin del sistema capitalista.
Son cada vez más frecuentes los cuestionamientos de los mercados emergentes al capitalismo global y los mercados abiertos.
Los líderes de opinión dividen las aguas sobre las soluciones alternativas a la crisis financiera que se ha presentado en Asia y expandido por el planeta. Básicamente, en la prensa mundial se superponen tres temas interdependientes:
1) discernir si la globalización es la causa o la consecuencia de los sacudones financieros en el mundo.
También habría que considerar el tema del desempleo y la pobreza.
2) Analizar si el control de flujo de capitales y la regulación pueden convertirse en solución o potenciar el problema en el largo plazo; y
3) establecer un escenario futuro probable para la economía de Estados Unidos, entre la fortaleza financiera o la caída irremediable
JeffreySachs, uno de los ideólogos de la economía neoliberal, sugiere ideas para que "el capitalismo global funcione": Analizando la regulación de circulación de capitales asegura que "los emergentes se volvieron adictos a los flujos de asistencia, pero deberán convertirse en dueños de su propio destino, o serán arrastrados por la espiral de la crisis global de las finanzas".
El profesor de Economía Aplicada en la Universidad del País Vasco, Roberto Velasco, plantea que luego de la caída del bath tailandés, se consideró remota cualquier posible influencia del capitalismo oriental en las estables economías del Primer Mundo. Como consecuencia de la crisis, existe "la necesidad de crear alguna instancia multilateral capaz de regular los movimientos internacionales de capital, si no se quiere quedar a su merced".
Paul Samuelson, premio Nobel de economía, dice que "quizá llegó la hora para que el capitalismo global descanse en paz", ya que "posiblemente gran parte del mundo no estaba preparado ni tenía los valores necesarios para el libre mercado". Desde su visión, la caída de los mercados en todo el mundo está enviando un mensaje ineludible: si quedan dudas sólo basta mirar a Hong Kong, la otrora reina del libre mercado, ahora con control de capital; de la misma manera Malasia.
El referente económico del Instituto Tecnológico de Massachussetts (MIT),Paul Krugman, en relación con el anuncio del Primer Ministro de Malasia, MohamadMahatir, del virtual cierre de la economía de su país: "El imponer controles de cambios es por supuesto muy arriesgado, sin ninguna garantía de éxito". Esto hace pensar sobre lo acertado o erróneo de la política económica argentina que vive del control de cambios.
Los europeos en general, buscan alternativas entre libre mercado y regulación, mediante la creación de organismos de seguridad económica. Uno de los referentes en este tema, Jacques Delors -ex presidente de la Comisión Europea-, destaca la conducta del Primer Ministro francés Lionel Jospin, que abogó por una síntesis entre las dos líneas de pensamiento. "El objetivo es darle mayor espacio a la cooperación mutua y establecer una vigilancia global de las finanzas y de las monedas (...). Retomar donde el G-7 se frenó, ante la impotencia de grandes naciones industriales por ir al socorro de las economías siniestradas o hacer respetar un mínimo de las reglas del juego."
Para George Soros: "La crisis no es coyuntural, y anticipa el fin de la globalización. La prosperidad de Estados Unidos en los últimos diez años corre el riesgo de caer a pedazos".
En general, hay desconcierto. Las respuestas oscilan entre proteccionismo y regulación y aperturismo sin controles. La economía mundial, entretanto, continúa con sus propios tropiezos y generando olas de desempleo, de pobreza creciente, de quiebras y fusiones de empresas y bancos, sin que se encuentren respuestas adecuadas.


NUEVO FORO DE DEBATE MUNDIAL
Desde los '70 ha sido el Grupo de los 7 (G-7) el ámbito en el que se trataron las problemáticas económicas y en el que se proyectaron soluciones por sus miembros. Desde hace unos años, pareciera que el Foro de Davos, en el que se encuentran empresarios, intelectuales, gobernantes, es el ámbito en el que se tratan las alternativas económicas, con una perspectiva crítica, a la vez que proponiendo respuestas. El G-7 ha pasado a tener un rol secundario frente al Foro de Davos.
El tema central de Davos en 1998, fue la "globalización responsable". Se habló de los efectos de la globalización referida a las comunicaciones y a la información –la OMC trató este tema en su primera Cumbre en Singapur en 1996-, y algo de la globalización cultural.
El presidente alemán Roman Herzog dijo en su discurso a los asistentes, que "debemos manejar la globalización y no ser nosotros manejados por ella."
Entre los temas tratados se destacaron:
- debilitamiento del accionar de las Naciones Unidas.
Los organismos internacionales se han vuelto inoperantes y no tienen respuestas, toda vez que han sido creados para un sistema y un orden que ya no existe.
- crítica por parte de los asiáticos al materialismo consumista occidental que ignora los valores culturales y humanos;
- baja en los precios de los principales productos primarios: petróleo, agro, productos mineros, electrónica, etcétera;
- la revolución digital como uno de los grandes fenómenos de la época.
Se está pasando de una economía industrial a una de la información. El patrón oro ha sido reemplazado por el patrón información: comercio electrónico, "ciberespacio" y transferencias financieras. La revolución tecnológica ha resultado ser una herramienta hecha para unos pocos, dado que no todos pueden acceder a ella, sea por falta de medios, o por falta de capacitación.
- la "tercera vía", como una alternativa; -aunque con la recurrencia hacia la derecha de los sistemas políticos europeos, pareciera debilitarse esa opción, que tenía más la imagen de una estrategia que de una política-.
- la "administración" del impacto social de la globalización;
- críticas al Fondo Monetario Internacional (FMI) reclamándole más transparencia, mayor supervisión y medidas distintas para combatir las crisis financieras (2)
Muchos planteos y pocas respuestas concretas. Todos estamos asistiendo a una revolución de los fenómenos que cambian radicalmente la forma de pensar sobre los acontecimientos. Las teorías tradicionales, en lo económico, en lo político o en relaciones internacionales están en tela de juicio. Las respuestas tradicionales no son suficientes. El poder se manifiesta a través de actores nuevos y por metodologías inéditas.
Muchos nuevos actores, pocas reglas, un marco nebuloso, son los únicos elementos claros hasta ahora.
El agravante, es que pareciera que no existen alternativas. La Cumbre de la “Internacional Socialista” celebrada en Buenos Aires Ha llegado a la conclusión de que se ha terminado un ciclo y ahora hay que tratar de adaptarse a las leyes del mercado, pero teniendo en cuenta la problemática social.
No cabe duda de que todo es un problema de “poder” más que de “verdades”.

EL CONSENSO DE WASHINGTON DE 1989 (lo que el tanque nunca me entiende)

los elementos de régimen, donde se encuentran las pautas establecidas por EUA y los organismos económicos internacionales cooptados por este país es el Consenso (?) de Washington de 1989, donde se plantean 10 instrumentos de política para llevar adelante el objetivo de un sistema capitalista mundial basado en la libertad del mercado para operar, donde predominan los más "aptos", en una especie de "darwinismo social", donde la vida social se concibe gobernada por las leyes de la competencia y del conflicto, llevando a una selección natural de la supervivencia del más apto y a la eliminación del más débil.
El denominado "consenso" en realidad, fue un documento adoptado a partir de una reunión realizada en Washington en 1989, entre académicos y economistas norteamericanos, funcionarios de gobierno de ese país y funcionarios del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. No fue un consenso de la "comunidad internacional" en un debate amplio sobre las necesidades y las opciones del mundo hacia el Siglo XXI.

Los Diez Puntos del Consenso:

1) establecer una disciplina fiscal;
2) priorizar el gasto público en educación y salud;
3) llevar a cabo una reforma tributaria;
4) establecer tasas de interés positivas determinadas por el mercado;
5) lograr tipos de cambio competitivos;
6) desarrollar políticas comerciales liberales;
7) una mayor apertura a la inversión extranjera;
8) privatizar las empresas públicas;
9) llevar a cabo una profunda desregulación; y
10) garantizar la protección de la propiedad privada

.Se confiaba que con el Consenso y como consecuencia de la globalización, iban a aumentar las tasas de crecimiento económico y que iba a disminuir significativamente le pobreza y la inseguridad. Que el flujo de capital y el crecimiento de las exportaciones promovería el desarrollo de sectores con un uso intensivo de la mano de obra.
Eso no ocurrió. La disminución del índice de pobreza, en realidad fue reflejo de la disminución de la tasa de inflación acompañada por un breve crecimiento del PBI y no como consecuencia redistributiva de la riqueza financiera y comercial.
En muchos países aumentó el desempleo formal o el empleo informal, o ambos, como por ejemplo, en Argentina o en Nicaragua.
El crecimiento de las exportaciones estuvo centrado en sectores de uso intensivo de los recursos naturales y la brecha salarial entre mano de obra calificada y no calificada, creció (2).
La inseguridad económica para los pobres y la clase media, vinculada a la inseguridad laboral y a la volatilidad de los ingresos, tendió a crecer.
En un documento titulado "La Larga Marcha" resultante de una reunión en Montevideo en 1997, sobre el desarrollo en América Latina y el Caribe, se concluyó que era necesario emprender reformas adicionales. Invertir en recursos humanos, promover o crear mercados financieros eficientes y sólidos, mejorar el entorno legal y normativo (en especial del mercado laboral y mejoramiento de las regulaciones que afectan la inversión privada en infraestructura y servicios sociales), mejoramiento de la calidad del sector público (incluyendo el sector judicial) y consolidación de la estabilidad macroeconómica a través del fortalecimiento fiscal. Esto implicaría importantes reformas institucionales.
Se propuso impulsar el diálogo entre personas responsables de la formulación de políticas, la sociedad civil y la comunidad académica en América Latina y el Caribe, acerca de la mejor manera de diseñar y reformar las instituciones para satisfacer las nuevas demandas de la sociedad.
No obstante, esto no ha ocurrido.
Por un lado hay sectores académicos pseudointelectuales, justificadores de las políticas gubernamentales o de la ideología ambiental, pero no preocupados por trabajar en pos de un mejoramiento institucional en beneficio social. Por otra parte, los sectores políticos están más preocupados por el poder y el ejercicio constante de un "electoralismo", por lo que evitan todo debate.
En el Consenso de Washington se definió el concepto de instituciones, a los efectos de comprender el significado de cambio institucional. Se entendió como "las normas que configuran el comportamiento de organismos e individuos dentro de una sociedad" (3). Sean de carácter formal como constituciones, leyes, reglamentos, contratos o informales, como los valores.
En el marco de las reformas institucionales planteadas por el Consenso, se consideró que ha aumentado la demanda por parte del sector privado, que ahora compite en un mercado globalizado y que ha advertido que sus utilidades o competitividad se ven afectadas por la calidad y eficiencia de la prestación de servicios financieros y públicos, la calidad de la educación y la eficacia del sistema judicial.

cuba (analis)

A mi entender, el caso cubano merece un tratamiento aparte, dado la complejidad de resolución del mismo y la forma especial con que Estados Unidos lo trata, a la vez que, por la falta de políticas concretas por parte de América Latina, que en el mejor de los casos, acompaña las iniciativas norteamericanas, o manifiesta sus quejas, si es que algún Estado o sector privado al interior de un Estado latinoamericano se ve perjudicado con alguna medida del gobierno norteamericano en relación a Cuba.
Existen más prejuicios e interesas sectoriales sobre el tema cubano, que propuestas creativas.
En ningún caso, existe una iniciativa latinoamericana que tienda a la modificación de la situación en términos positivos, salvo la permanente propuesta de que cambie su sistema político. Mientras que el mundo plantea que Castro debe irse para que en Cuba haya democracia, la mayoría de los cubanos manifiesta que "Cuba no es Castro".
¿Qué es la democracia? ¿Un proceso electoral multipartidista, o algo más que eso? ¿Cómo habría que calificar a Estados como México con su PRI (Partido Revolucionario Institucional)? por ejemplo.
Más allá de multipartidismos y procesos electorales, creo que lo que sí hay que encargarse de que los gobiernos garanticen -todos, sin excepción-, son los derechos humanos sin distinción de razas o religión o sexo, en términos de la declaración de Naciones Unidas y no según la intepretación particular que algún Estado pueda hacer; que se garantice el trabajo, la educación, la salud, la seguridad personal, la libertad de expresión.
Nadie quiere dictaduras militares o civiles, así como nadie quiere procesos denominados "democráticos" debido a su fachada electoral, pero que no garantizan ninguno de los principios básicos antes enumerados.
Independientemente de verdades y falsedades de un lado u otro, creo que es importante informarse bien sobre esta importante temática, más allá del punto de vista que cada parte ofrece, y por sobre todo, procurar alternativas creativas para la resolución de este caso buscando el bienestar de todos y no el beneficio o la imposición de algunos pocos.

SITUACIONES HEGEMONICAS Y COLONIALES

Los países de la región mantienen, además de los típicos conflictos territoriales vigentes desde el siglo pasado, resultado de una falta de arreglo adecuado de sus fronteras -lo que los mantiene más en condición de separarse que de integrarse-, situaciones de carácter colonial, como Malvinas para el caso de Argentina, Guayana Esequibo para Venezuela y Belice para Guatemala.
En el caso de conflicto por el territorio del Esequibo, iniciado por Gran Bretaña como potencia colonial en la Guayana Británica; al otorgar la independencia a Guyana, le derivó el conflicto con Venezuela. En cuanto al caso Belice, se trata ya de un Estado al que Gran Bretaña le otorgó la autodeterminación, generando una situación de casi total imposibilidad de recuperación para Guatemala.
Además hay otras problemáticas, de carácter hegemónico, generadas por Estados Unidos, en la Zona del Canal de Panamá, en la que sus intereses económicos y de seguridad primaron por sobre los intereses soberanos panameños dando lugar a situaciones de tensión que, pareciera, podrían resolverse antes de la finalización de este siglo-milenio.
Todo este tipo de conflictiva, provocada por actores extraregionales -Gran Bretaña- debido a conductas imperiales y coloniales, o por actores hegemónicos, como Estados Unidos, no han sido resueltas, sino que se mantienen según los intereses de los actores preponderantes; con el agravante de que no hay conductas solidarias ni de alianza entre los latinoamericanos para fortalecer su poder negociador, sea en el marco bilateral o en foros internacionales, como OEA -que no ha servido para resolver este tipo de conflictos- o Naciones Unidas.
Me parece importante dedicarle un espacio a este tipo de temas, para que conozcamos qué nos pasa y debatamos nuestros problemas, como un punto de partida para encontrar soluciones razonables y racionales.

DIEZ MANDAMIENTOS DE LA POLITICA EXTERIOR

ACERCA DEL REALISMO POLITICO
A. CUATRO REGLAS FUNDAMENTALES

1. La diplomacia debe despojarse de su espíritu de cruzada.
Si se quiere la guerra lo mejor es alimentar una doctrina.

2. Los objetivos de la política exterior deben definirse en términos de interés nacional y deben ser apoyados con poder suficiente.
Se entiende que el poder es el propio más el de los aliados. (Los aliados son aquellos que tienen similares capacidades y valores y objetivos en común y manifiestan la voluntad de actuar en común. No existe alianza entre desiguales).

3. La diplomacia debe observar el escenario político desde el punto de vista de otras naciones.
¿Cuál es el interés nacional de otras naciones y cuál el grado de compatibilidad con el nuestro?

4. Los Estados deben estar conformes en negociar en todos aquellos casos que no les son de vital importancia.
En aquellos temas en que los intereses de dos o más Estados encuentran ciertos espacios comunes y/o mezclados, debe cuidarse que la otra parte no absorba totalmente ese espacio dentro de su órbita.
Un Estado puede considerar objetivamente los intereses nacionales de la otra parte, sólo cuando está seguro de sus propios intereses.
Un compromiso, cualquiera que sea, es imposible de alcanzar, si cualquiera de las partes no está segura de cuáles son sus intereses.
En lo que hace a la ética política, el primer compromiso de un gobierno es con su pueblo y no con los pueblos del mundo.B. CINCO PRERREQUISITOS DEL COMPROMISO

5. Ceder la sombra de derechos sin valor por la sustancia de una verdadera ventaja.
Una diplomacia que piensa en términos legalistas y propagandísticos, está particularmente tentada a insistir en la fraseología de la ley en términos que se ajusten a la forma en que ella la interpreta y en perder de vista las consecuencias que dicha insistencia puede llegar a tener en su país.
La alternativa no está en la "legalidad" o "ilegalidad" sino entre la necesidad y la prudencia política. El primer compromiso de un gobierno es con su pueblo y no con los pueblos del mundo.

6. No colocarse nunca en una posición de la que no se pueda regresar si no es con pérdidas y en aquella de la que no se pueda avanzar si no es con grandes riesgos.
Las actividades de un gobierno deben medir siempre las consecuencias políticas.

7. No permitir jamás que un aliado tradicional u ocasional tome decisiones por nosotros.
Se pierde la libertad de acción al identificar el interés nacional con el del aliado, ya que la política exterior terminará orientándose en el sentido que éste imponga, ejerciendo un control peligroso.

8. Las fuerzas armadas son instrumentos y no dirigentes de la política exterior.
La política exterior no puede basarse en técnicas o instrumentos militares ni centrarse en hipótesis de conflicto exclusivamente militares.
La guerra es un instrumento de la política exterior, pero no el único ni el más importante

9. El gobierno es el dirigente de la opinión pública, no su esclavo.
Los objetivos de la política exterior deben orientarse en el terreno de lo racional, las preferencias de la opinión pública se manejan con argumentos emocionales.
El objetivo de la política exterior no es obtener el aplauso de las masas sino lo mejor para la nación.

10. La política exterior -como la política interna- no puede ser la expresión de un mero pragmatismo, sino la "praxis" de un plan concientemente elaborado que atienda al interés nacional.
Quienes no cumplen o desprecian los anteriores principios, caen en el error que plantea éste y tienen una gran tendencia a manejarse con el "intuicionismo", en un mundo en el que las relaciones entre los actores es cada vez más compleja, sometiendo al país a un destino en el que el azar predomina por sobre la posibilidad real de logro de los objetivos.