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viernes, febrero 22, 2008

DIEZ MANDAMIENTOS DE LA POLITICA EXTERIOR

ACERCA DEL REALISMO POLITICO
A. CUATRO REGLAS FUNDAMENTALES

1. La diplomacia debe despojarse de su espíritu de cruzada.
Si se quiere la guerra lo mejor es alimentar una doctrina.

2. Los objetivos de la política exterior deben definirse en términos de interés nacional y deben ser apoyados con poder suficiente.
Se entiende que el poder es el propio más el de los aliados. (Los aliados son aquellos que tienen similares capacidades y valores y objetivos en común y manifiestan la voluntad de actuar en común. No existe alianza entre desiguales).

3. La diplomacia debe observar el escenario político desde el punto de vista de otras naciones.
¿Cuál es el interés nacional de otras naciones y cuál el grado de compatibilidad con el nuestro?

4. Los Estados deben estar conformes en negociar en todos aquellos casos que no les son de vital importancia.
En aquellos temas en que los intereses de dos o más Estados encuentran ciertos espacios comunes y/o mezclados, debe cuidarse que la otra parte no absorba totalmente ese espacio dentro de su órbita.
Un Estado puede considerar objetivamente los intereses nacionales de la otra parte, sólo cuando está seguro de sus propios intereses.
Un compromiso, cualquiera que sea, es imposible de alcanzar, si cualquiera de las partes no está segura de cuáles son sus intereses.
En lo que hace a la ética política, el primer compromiso de un gobierno es con su pueblo y no con los pueblos del mundo.B. CINCO PRERREQUISITOS DEL COMPROMISO

5. Ceder la sombra de derechos sin valor por la sustancia de una verdadera ventaja.
Una diplomacia que piensa en términos legalistas y propagandísticos, está particularmente tentada a insistir en la fraseología de la ley en términos que se ajusten a la forma en que ella la interpreta y en perder de vista las consecuencias que dicha insistencia puede llegar a tener en su país.
La alternativa no está en la "legalidad" o "ilegalidad" sino entre la necesidad y la prudencia política. El primer compromiso de un gobierno es con su pueblo y no con los pueblos del mundo.

6. No colocarse nunca en una posición de la que no se pueda regresar si no es con pérdidas y en aquella de la que no se pueda avanzar si no es con grandes riesgos.
Las actividades de un gobierno deben medir siempre las consecuencias políticas.

7. No permitir jamás que un aliado tradicional u ocasional tome decisiones por nosotros.
Se pierde la libertad de acción al identificar el interés nacional con el del aliado, ya que la política exterior terminará orientándose en el sentido que éste imponga, ejerciendo un control peligroso.

8. Las fuerzas armadas son instrumentos y no dirigentes de la política exterior.
La política exterior no puede basarse en técnicas o instrumentos militares ni centrarse en hipótesis de conflicto exclusivamente militares.
La guerra es un instrumento de la política exterior, pero no el único ni el más importante

9. El gobierno es el dirigente de la opinión pública, no su esclavo.
Los objetivos de la política exterior deben orientarse en el terreno de lo racional, las preferencias de la opinión pública se manejan con argumentos emocionales.
El objetivo de la política exterior no es obtener el aplauso de las masas sino lo mejor para la nación.

10. La política exterior -como la política interna- no puede ser la expresión de un mero pragmatismo, sino la "praxis" de un plan concientemente elaborado que atienda al interés nacional.
Quienes no cumplen o desprecian los anteriores principios, caen en el error que plantea éste y tienen una gran tendencia a manejarse con el "intuicionismo", en un mundo en el que las relaciones entre los actores es cada vez más compleja, sometiendo al país a un destino en el que el azar predomina por sobre la posibilidad real de logro de los objetivos.